
Colgados de la plataforma: Semana del 17/08/2020 al 23/08/2020
Querido primo Teo:
Desde que comenzaron a hablarnos de esa extraña neumonía que se estaba diagnosticando en China nos hemos comportado como los espectadores de una película. Llevamos casi nueve meses viendo que un virus ha ido arrasando en los diferentes continentes y nuestra actitud ha sido pasiva. Estamos siguiendo la evolución a través de los informativos y las redes sociales y nuestro único grado de implicación ha sido sacar al cuñado que llevamos dentro, exponiendo nuestra "todología" a través de los caracteres de Twitter, hoy "Bola de fuego" (1941) giraría en torno a twitteros sin duda alguna. Exigimos un gesto de responsabilidad cuando somos incapaces de tenerlo. Las autoridades apelan a la responsabilidad ciudadana y viceversa. Siempre nos ha resultado más fácil echarle la culpa al otro de nuestros errores que asumir que la responsabilidad es exclusivamente propia y en esto no nos estamos encontrando con la excepción. Todos estamos siendo responsables de lo que está sucediendo. Exponemos a los más vulnerables a los efectos de la enfermedad, volvemos a encaminarnos hacia un nuevo colapso sanitario y todos tendremos parte de culpa cuando de una maldita vez seamos conscientes de lo que está pasando mucho más allá de los datos. No es que no hayamos aprendido de los errores cometidos, durante una crisis en donde no se han parado de dar palos de ciego, es que la responsabilidad siempre será de otro: el gobierno central que cediendo su mando a las autonomías parece que ha estado esperando su colapso para demostrar la ineficacia de los gobernantes de determinados territorios, las autoridades locales que miran hacia arriba por si llega el rescate y los ciudadanos que son incapaces de asumir que las normas están para acatarlas, también es verdad que estamos escasos de recursos para vigilar su cumplimiento y tampoco nos podemos olvidar de los trabajadores que tienen miedo a un enfrentamiento con un cliente que se toma muy mal cualquier consejo para que se ajuste a lo establecido. La película de esta crisis bien puede ser uno de esos ejercicios eternos de Andy Warhol y a estas alturas no sabemos por qué acto vamos. El virus nos está ganando la partida. Nos sentimos agotados tanto a nivel físico como mental, estamos aterrados por lo que nos pueda suceder dentro de muy pocas semanas y si con eso arrastraremos a nuestros seres queridos, vamos a la deriva y exigimos responsabilidad por ejemplo al altísimo porcentaje de menores de 30 años que se está contagiando cuando más que poseer un sentimiento de inmortalidad carecen de cualquier perspectiva de futuro. Solamente nos quedarán fuerzas para tomar el impulso que nos ponga en las vías de un tren y no daremos un paso atrás como Laura Jesson porque eso de vivir ha dejado de merecer la pena y se ha convertido en una insoportable tortura por no poseer la entereza ni estar a la altura de las circunstancias para seguir adelante.