Colgados de la plataforma

Colgados de la plataforma: Semana del 26/10/2020 al 01/11/2020

Colgados de la plataforma: Semana del 26/10/2020 al 01/11/2020

Querido primo Teo:

Ocho meses después de que la lucha contra un enemigo invisible monopilizara nuestras vidas hemos regresado a la casilla inicial y sin las fuerzas de entonces porque estamos exhaustos y abochornados ya que los gestores de esta crisis y toda la clase política están ofreciendo un espectáculo que avergüenza. Se ocultan datos, se minimiza la gravedad de la situación hasta que es demasiado tarde para controlarla y mientras todo eso sucede encaminándonos hacia un nuevo colapso sanitario se pierde tiempo en batallitas y en cuestiones que no aportan absolutamente nada a encarrilarnos y evitar que el porrazo cuando todo esto acabe (si es que lo hace) termine matándonos.

Colgados de la plataforma: Semana del 19/10/2020 al 25/10/2020

Colgados de la plataforma: Semana del 19/10/2020 al 25/10/2020

Querido primo Teo:

"Cuando todo esto acabe ya no sabremos de qué hablar", si es que seguimos con vida o con ánimos para poder afrontar el mañana. Hace siete meses que nuestro concepto de realidad cambió radicalmente por culpa de un enemigo invisible. Cuando la crisis sanitaria estalló, fue decretado el Estado de Alarma y nos vimos confinados en nuestras casas. El estupor inicial pasó inmediatamente a una especie de euforia, de vídeos con coreografías, canciones motivadoras y aplausos en los balcones. Ese estado de ánimo colectivo nos llevó a creer que de ésta saldríamos mejores personas, y también más guapos y tonificados gracias a los buenos consejos de los "influencers" de las redes sociales, algo así como la Jessica Chastain de nuestro bloque, especialmente en lo referido a eso de exhibir que se es mejor ser humano que el resto. Esa adrenalina según fueron avanzando las semanas y conforme se fue desarrollando eso que hicimos tan rematadamente mal como fue la "desescalada" ha pasado ahora a ser agotamiento e indignación porque en ningún momento los gestores de nuestra crisis se han parado a hacer un ejercicio de autocrítica en donde asumir unos errores de los que pueden aprender, siempre es mejor señalar las tropelías de la competencia. La crispación, las sucesivas bombas de humo para disimular lo mal que se están haciendo las cosas, las vergonzosas maniobras para contentar a los exigentes socios que viven en su grupo burbuja, los demoledores datos sobre los perdedores (cada vez más y más grandes) nos están conduciendo a la rendición. Desde luego que la situación es cada vez más complicada, el otoño y el frío invierno harán que sea todavía más preocupante, y no es para que nos entre la risa ni siquiera la nerviosa. 

Colgados de la plataforma: Semana del 12/10/2020 al 18/10/2020

Colgados de la plataforma: Semana del 12/10/2020 al 18/10/2020

Querido primo Teo:

"Donde ninguno manda, mandan todos. Donde todos mandan, nadie manda. Es el caos" (Jacques Bénigne Lignel Bossuet). Que los ciudadanos sean las verdaderas víctimas del "tira y afloja" entre el gobierno central y el autonómico (de distinto signo político) siete meses después de que nos sumergiéramos en uno de los episodios más oscuros de nuestra Historia es desmoralizante. Al igual que también lo es quien ve todo esto como un partido de fútbol, como un hincha que no deja de achacar los errores del equipo rival sin pararse a mirar los suyos. Mientras unos y otros no se ponen de acuerdo, se acusan de no ser transparentes y se amenazan, el número de contagios y fallecidos se dispara, la sanidad se colapsa y la economía agoniza. Lo peor de todo esto es comprobar que no nos hemos aprendido la lección, que se están cometiendo los mismos errores del inicios de esta crisis y que hasta que no se dé con una vacuna o un tratamiento contra el virus no dejaremos de vivir situaciones de descontrol.

Colgados de la plataforma: Semana del 05/10/2020 al 11/10/2020

Colgados de la plataforma: Semana del 05/10/2020 al 11/10/2020

Querido primo Teo:

La deuda pública en España ha alcanzado en el segundo trimestre de este 2020 un 110,1% de su Producto Interior Bruto (PIB), es decir que debemos muchísimo más de lo que valemos y que necesitaríamos generar 556 millones de euros diarios para poder hacer frente al pago. Los datos son demoledores. Actualmente el 30% de los establecimientos de la madrileña Gran Vía (estamos hablando de una zona especialmente transitada en cualquier época del año) ya ha pasado a la Historia y el panorama que vamos a tener durante los próximos meses no va a ser mejor y no solamente en la comunidad de Madrid porque en otras zonas del territorio nacional, especialmente en aquellas sin una industria fértil y que tienen unos sectores primario y terciario completamente dependientes del turismo, la situación es todavía más complicada. Las cosas no van bien por muy empeñados que estén desde el Gobierno en hacernos creer lo contrario. Todo esto y el aumento preocupante del número de contagiados y víctimas está sucediendo mientras seguimos tirándonos los trastos a la cabeza para ver qué hacemos para frenar la expansión del virus, más de siete meses después de que la crisis sanitaria nos explotara en la cara el nivel de vergüenza que hemos alcanzado es realmente intolerable. La Organización Mundial de la Salud (OMS) todavía no ha logrado dar con la clave de lo que está sucediendo en España porque a pesar de tener las medidas más restrictivas es el país europeo con mayor incidencia del coronavirus (COVID-19). A lo mejor es porque no se ha parado a observarnos, no se puede entre tanto caos.

Colgados de la plataforma: Semana del 28/09/2020 al 04/10/2020

Colgados de la plataforma: Semana del 28/09/2020 al 04/10/2020

Querido primo Teo:

Lo que estamos viviendo es una "situación muy seria". No lo digo yo sino que lo sentencia la Organización Mundial de la Salud (OMS) que nos advierte de los peligros de no redoblar los esfuerzos para frenar la expansión del virus durante las próximas semanas porque podríamos vivir algo muy similar a lo sucedido en la pasada primavera debido al aumento de hospitalizaciones y ocupación de camas UCI. Estamos a punto de alcanzar el millón de víctimas en todo el mundo y esa cifra podría doblarse en cuestión de meses si vamos por el camino equivocado o estamos demasiado confiados en el inminente lanzamiento de una vacuna. Estamos presionando a un sistema sanitario que a inicios de año colapsó y cualquier medida establecida a lo largo de estos meses ha sido un parche, no una solución. Faltan recursos, humanos y económicos. Los centros de atención primaria y hospitalarios no dan abasto, un enfermero que ha de guardar cuarentena por haber estado en contacto directo con un contagiado ha de recurrir a su médico de cabecera para que le tramiten la baja porque en su centro de trabajo están desbordados para realizar esa gestión y la alternativa también se dilata en el tiempo, por no hablar de que se ven sin medios de protección personal y tienen que improvisar con lo que encuentran a mano. No hay rastreadores que puedan cubrir el rastro de contactos de cientos de miles de contagiados, ni llevar el control de los afectados que guardan cuarentena en sus domicilios con el consecuente choteo de quien responde al teléfono desde el supermercado porque tenía que comprar unas tabletas de chocolate para calmar la ansiedad. Tampoco ha habido una labor didáctica; damos por hecho que todo el mundo es realmente consciente de que hay que hacer uso de la mascarilla (no de cualquiera), mantener la distancia de seguridad, ser constante con la higiene de manos y guardar cuarentena si se ha dado positivo o si se ha estado en contacto directo con alguno que sí se ha contagiado para evitar ser un vector del virus, nos creemos que todos vivimos a la última, que gozamos de todas las comodidades y que podemos tener a nuestro alcance cualquier tipo de información, el mundo no solamente se compone de millennials conectados a las redes sociales. Lamentablemente no somos conscientes de la magnitud de esta tragedia porque vivimos en un mundo tan dominado por el cinismo, en donde nos reímos de cualquier signo de humanidad porque lo vemos como algo digno de inferiores, que nos hemos ido despojando de la empatía. Por eso hemos normalizado las muestras de solidaridad ante quien se lamenta de la privación de actos sociales así como la persecución hacia los miembros del personal sanitario y de las fuerzas de seguridad del Estado. La podredumbre de la condición humana no se limpia ni con chorros de lejía.

Colgados de la plataforma: Semana del 21/09/2020 al 27/09/2020

Colgados de la plataforma: Semana del 21/09/2020 al 27/09/2020

Querido primo Teo:

Es desolador comprobar que no hemos aprendido nada en estos meses y que es mejor predicar con el postureo en las redes sociales, abrazándonos a cualquier causa, que con los hechos en nuestra cotidianidad. Esta guerra contra un enemigo invisible nos ha costado en menos de un año más de 50.000 vidas, centenares de miles de contagiados y millones de hogares, trabajos y empresas en la ruina. Nos hemos ido a la porra pero, anteponiendo nuestros intereses a los de la comunidad y siendo demasiado laxos ante las imprudencias de quienes tienen que acatar las normas y no lo hacen, no están ayudando en absoluto y están haciendo que la situación se complique todavía más conforme va avanzando el tiempo. A pesar de que estamos inmersos en un conflicto que nos implica a todos su impacto no es igual. Lamentablemente no es lo mismo la expansión del virus en un campamento de refugiados que en tres locales de ocio nocturno de una ciudad turística, tampoco lo es guardar cuarentena en un piso pequeño y compartido con hermanos, padres, tíos y abuelos que hacerla en solitario en una casa que bien podría haber sido la de "Parásitos" aunque los efectos de la infección puedan tener el mismo desenlace. Tampoco parece que sea lo mismo que las medidas draconianas para frenar la expansión las tomen los de un signo político que sus oponentes ni quienes se salten las normas y se pasen por el forro eso de hacer cuarentena nos resulten simpáticos o no. Esa doble vara de medir nos lleva a un establecimiento de castas y todos estamos en la misma balsa que va hacia la deriva. 

Colgados de la plataforma: Semana del 14/09/2020 al 20/09/2020

Colgados de la plataforma: Semana del 14/09/2020 al 20/09/2020

Querido primo Teo:

“Desgaste”: Acción de desgastar o desgastarse. Efecto de desgastar o desgastarse. Sinónimo de erosión, roce, corrosión, acabamiento, ruina y agotamiento. Hace seis meses que la Organización Mundial de la Salud nos declaró en una situación de pandemia y que el gobierno español decretó el Estado de Alarma después de que eso de “vamos a tener unos casos muy puntuales” o de “estamos en una fase de contención” no colara porque la cosa se había descontrolado más que considerablemente. Seis meses en una pesadilla que no parece tener fin. Las víctimas se cuentan por decenas de miles, los contagiados por centenares de miles y los puestos de trabajo destruidos por millones. No seremos conscientes de cuáles son las magnitudes de esta tragedia hasta que no podamos adquirir cierta distancia para cuantificar no solamente sus consecuencias económicas sino también su impacto emocional, el sufrimiento que es tan difícil de medir. Personal sanitario colapsado, sin recursos, desprotegidos por las administraciones y amenazados no solamente por el virus, miembros y fuerzas de seguridad del estado desbordados y que, para colmo, son objeto de mofa, empresarios arruinados, familias que no pueden salir adelante y millones de personas que vivimos con el temor de ser un veneno para nuestros seres queridos y que, a marchas forzadas, hemos tenido que resetear nuestro disco duro para desaprender la manera que tenemos de relacionarnos con el resto. No se me ocurre una expresión que describa mejor lo que estamos atravesando que "desgaste" y por mucho que intentemos hacer una pausa para desconectar y pensar en eso que decía Escarlata O'Hara de que "mañana será otro día" sabemos que vivimos atrapados en el Día de la Marmota. 

Colgados de la plataforma: Semana del 07/09/2020 al 13/09/2020

Colgados de la plataforma: Semana del 07/09/2020 al 13/09/2020

Querido primo Teo:

Hace mucho que atravesamos eso de vivir una situación insostenible. En estos momentos ya hemos alcanzado unas cifras que son escalofriantes: 300.000 contagiados y 6.000 muertos diariamente en el mundo por el virus y a la velocidad que se está propagando esos números se pueden triplicar en muy poco tiempo. Lo peor de todo es que a lo largo de estos meses ya hemos ido acumulando tantos datos que ya no nos afecta. Probablemente si escarbáramos detrás de cada número y le diésemos dimensiones a cada historia y pensáramos en las consecuencias del más mínimo despiste o de saltarnos deliberadamente las medidas de seguridad a lo mejor ya no veríamos como una vulneración a nuestros derechos fundamentales cualquier tipo de restricción. Contagiados que quedan con secuelas, que pueden ser crónicas o seriamente perjudiciales en el futuro, víctimas que fallecen en soledad y que no pueden ser despedidos como se merecen por sus familiares, personal sanitario que realiza una labor sobrehumana, sin recursos y que para colmo son repudiados por parte de una sociedad que aplaudía en los balcones para salir en televisión, familias que apenas pueden subsistir y que son completamente ignorados cuando solicitan ayuda, una economía que se hunde cada vez más, cuestiones tan esenciales para la ciudadanía como son la sanidad, educación y administración sin rumbo y sin un plan B que sea mejor que el "sálvese quien pueda". Ante todo esto es realmente indecente que estemos más preocupados en cuestiones tan banales como por ejemplo organizar eventos en zonas que están en alerta.

Colgados de la plataforma: Semana del 31/08/2020 al 06/09/2020

Colgados de la plataforma: Semana del 31/08/2020 al 06/09/2020

Querido primo Teo:

Septiembre. Los propósitos son sacados del cajón del olvido y retomados para afrontar un nuevo curso con energía. Es el momento de dejar el vagueo vacacional a un lado y volver a nuestros compromisos laborales o académicos. Pero esa energía ha mutado en incertidumbre y angustia porque, indudablemente, estamos muchísimo peor que a inicios de este verano. En algunos lugares se ha logrado alcanzar en menos de tres semanas el número de contagios que no llegaron a concentrarse en los cuatro meses anteriores. La exposición al virus debido a la imprudencia en los ratos de ocio, las reuniones, el compadreo (porque aquí no pasa nada) y la consecuente irresponsabilidad de no respetar la cuarentena están teniendo sus consecuencias: residencias nuevamente golpeadas, los centros de atención primaria están desbordados, los ingresos hospitalarios están aumentando con los recursos que son cada vez menores y el número de fallecidos va creciendo. A todo eso hay que añadir el cese de la actividad de muchísimas empresas y administraciones que se ven obligadas a poner a sus empleados en cuarentena debido a un positivo directo o indirecto. Poca broma y hiela la sangre comprobar que nada de esto importa a quienes miran hacia otro lado y siguen pensando en la farra. Como ves el panorama es desolador para que se inicie un nuevo curso escolar en donde alumnos, profesores, administrativos y personal de mantenimiento a los que hay que sumar sus respectivas familias tendrán que convivir durante diez meses con la amenaza de un virus y sin estrategias de actuación más allá del cierre de los centros. Ha sido una lástima que dos cuestiones tan importantes como son la conciliación familiar y la brecha digital se hayan tratado de una manera tan superficial y también ha sido una vergüenza que en seis meses se acuerde un plan a última hora y que es nuevamente fruto de la improvisación y de abrir ventanas para que se ventile todo. Septiembre más que Enero es sinónimo de puesta en marcha pero en tiempos de pandemia el recorrido hacia adelante estará lleno de paradas y retrocesos. 

Colgados de la plataforma: Semana del 24/08/2020 al 30/08/2020

Colgados de la plataforma: Semana del 24/08/2020 al 30/08/2020

Querido primo Teo:

“Las cosas no van bien”. Esta ha sido la frase que más se ha repetido a lo largo de la semana y lamentablemente esto no nos pilla por sorpresa. Desde que finalizó el Estado de Alarma hace ya dos meses, y tras esa desescalada que indudablemente fue precipitada porque había que volver a reiniciar al motor económico cada semana, está siendo peor que la anterior y en algunas zonas está siendo especialmente preocupante. Somos como un tren de alta velocidad descarrilándose a cámara lenta y ningún movimiento puede salvarnos de la catástrofe. Lo peor de todo esto es que mientras el país ha perdido completamente el control no hay nadie a los mandos y tampoco parece que preocupe demasiado, es lo que tiene que todo esto nos haya pasado con la canícula en donde lo que realmente toca es el chapuzón en la playa, el terraceo, darlo todo en los bares y las discotecas, los viajes a la costa o las fiestas improvisadas en los pueblos a falta de festejos oficiales, mejor esperar a Septiembre como quien se propone dejar de fumar o ponerse a dieta para afrontar una nueva etapa. Mientras tanto el inminente regreso a las aulas sigue siendo una incógnita porque a menos de un mes aún no hay un plan de actuación y las clases se suspendieron en Marzo, han tenido casi medio año por delante para diseñar una estrategia y no pasarle la pelota a las autonomías antes de profundizar en determinadas cuestiones para tranquilizar en la medida de lo posible a unos padres, alumnos, personal docente y administrativo que temen meterse en la boca del lobo y que las clases sean un nuevo foco de contagio. Somos una sociedad individualista e irresponsable, de distancias cortas, de compadreo y de juerga, de “un abrazo, amigo mío, que aquí no pasa nada” que vamos camino de una nueva situación de emergencia sanitaria nacional por esa idea tan extendida de que se está haciendo una montaña de una gripecilla, y no hace falta declararse negacionista ni acudir a una manifestación para pensarlo, solamente hay que observar lo que sucede a nuestro alrededor y no ver precisamente en TV las imágenes de playas abarrotadas, botellones en la calle o las celebraciones de los triunfos deportivos. Probablemente ese pasotismo forme parte de nuestro ADN y no se deba tanto a una clase política dominada por la mediocridad, ni a unos gestores de la crisis que juegan con los datos, ni a unos medios de comunicación más interesados en ser activistas que en ser informadores, lo único que me queda claro es que somos víctimas de una sociedad a la que no le ha interesado estar a la altura.