Querido Teo:
Se acaba el verano y poco a poco hay que ir acostumbrándose al ritmo natural de escritura. Uno se debe ir quintando de encima esa pereza vacacional que se instala en estas fechas, y debe ir poniéndose las pilas de cara a una nueva temporada de series que, a mi entender, parece menos prometedora que otros años. Sinceramente, no sé cómo lo voy a hacer para sacar de mi cabeza y convertir en post todas esas temporadas que he ido cerrando a lo largo de todos estos meses de verano. Le debo (y te debo) una entrada a la altura, a series como “The Shield”, que terminé hace unas pocas semanas, y que ya forma parte de ese olimpo de series imprescindibles de la historia de la televisión. Al magnífico remate-temporada final de una, un tanto irregular, “United States of Tara”. A las tres primeras temporadas de “Torchwood” que, después de tanto altibajo, brillantez y desparrame, finalmente me pude encontrar con una tercera temporada completamente satisfactoria. Al tercer asalto de “Fringe” que recientemente acabo de terminar, y el cual me ha dejado con muy buenas sensaciones pero también con algunas (muchas) dudas importantes de cara al futuro. Y sobre todo te debo y me debo a mi mismo un post enaltecedor y lleno de elogios a esa maravillosa segunda temporada de “Treme”, que ya ha dejado de ser la nueva serie del creador de “The Wire” para convertirse finalmente en esa gran serie de culto, que poca audiencia tiene pero que mucha gente ya adora (yo entre ellos). Como digo, no sé cómo voy a poder sacar todo esto de la chistera y seguir con mi ritmo habitual de actualizaciones. Mientras tanto y para no pensar mucho en ello, zapeemos un poco y veamos que tal me están yendo los dramas en los que estoy inmerso ahora…