"Grand Tour"
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El argumento: Rangún, Birmania, 1917. Edward, funcionario del imperio británico, huye de su prometida Molly el día que ésta llega para casarse. Durante su viaje, sin embargo, el pánico da paso a la melancolía. Contemplando el vacío de su existencia, el cobarde Edward se pregunta qué habrá sido de Molly... Decidida a casarse y divertida por la jugada de Edward, Molly le sigue la pista a través de Asia.
Conviene ver: Miguel Gomes es uno de esos directores con aureola de culto gracias a una senda festivalera que también ha surcado “Grand Tour”, un viaje de amor a través del tiempo con la fascinación de unos sentimientos que son difíciles de expresar. Un viaje a través de lugares y épocas que potencia la pasión por vivir sin olvidar su carácter tan elegante y excéntrico como árido y enigmático. Una odisea asiática ambientada en los primeros años del siglo XX y en la que hay mucho de los universos de Joseph Conrad, Graham Greene y W. Somerset Maugham en esta fábula en forma de díptico en la que un funcionario del imperio británico no se sabe si huye del convencionalismo y del compromiso o va en búsqueda de una libertad plena pasando por Myanmar, Tailandia, Vietnam, Filipinas, Japón y China. Una historia que habla de la geopolítica conformada por aquellos que pretenden repartirse el poder a través de las fronteras de los distintos países en un canto anticolonial con mucho de drama romántico bañado de obsesión pero también de cómo conocer otros lugares nos hace abrir más la mente y entender mejor el mundo que nos rodea saliendo de nuestra zona de confort. Una película de calado literario, heredera de "Tabú" (2012), a medio camino entre la ficción y el documental, que tiene mucho de revelador entre descarrilamientos, aventuras en la selva, enfermedades, bailes y reflexiones existenciales en un proyecto azaroso que se sustenta de imágenes documentales, recreaciones, formatos y colores entre la crítica al colonialismo y la postal turística partiendo de una huida y de una búsqueda en la que hay mucho también de Rudyard Kipling y también de ensoñación aventurera y catarsis liberadora. Una de esas cintas más para gafapastas que para público amplio que da rienda suelta al frenesí creativo de un Miguel Gomes revitalizado y sugerente que entrelaza pasado y presente, ficción y documental, blanco y negro y color, dando el protagonismo a la capacidad que tiene de sentir la propia imagen y situándola siempre como protagonista a través de su belleza y significado. “Grand Tour” no sólo es un ejemplo más del poderío visual y existencial del director portugués sino de la capacidad de aunar un cine transgresor y experimental maridándolo con el cine de aventuras que hacía Hollywood en la década de los 30 y 40. Un proyecto audiovisual fascinante, concienciado y libre con poder hipnótico y poso de melancolía.
Conviene saber: Mejor dirección en el Festival de Cannes 2024, proyectada en Toronto, Nueva York y Valladolid y representante de Portugal para el Oscar 2025 a la mejor película internacional.
La crítica le da un SEIS