Querido Teo:
A dos semanas de que empiece la 68ª edición del Festival de San Sebastián, marcada sin duda por la incertidumbre de la crisis sanitaria, hay que alabar como el certamen ha peleado por ofrecer una programación tan impecable y atractiva como siempre además de implantar una serie de protocolos para que la cita anual con Donostia pueda llevarse a cabo. Entre las medidas anunciadas está la reducción de aforos (entre un 40% y un 60% según la sala), disminución del número de proyecciones (159 pases y 65 películas menos que en 2019), la desinfección de las salas entre pase y pase (dejando un intervalo de entre una hora y hora y media), la supresión de sedes como el Velódromo y el Museo San Telmo y cualquier tipo de evento social, el uso obligatorio de mascarillas, la compra online de entradas numeradas, la venta escalonada para el público, alfombras rojas sin público y una serie de actos que se podrán seguir de manera online.