Venecia 2026: La denuncia de Danny Boyle sobre el sensacionalismo y el León de Oro honorífico a George Clooney
Querido primo Teo:
Ha arrancado la 83ª edición del Festival de Venecia y, con ella, se da el pistoletazo de salida a una nueva temporada festivalera. Durante los próximos meses asistiremos, pues, al habitual peregrinaje de "influencers" de festival y repartidores de carnets de profesionalidad que intentarán convencernos de las extraordinarias virtudes de una colección de películas destinadas, en buena parte, a desaparecer de nuestra memoria en cuanto se enrollen las alfombras rojas. ¡Y hay de aquel que se atreva a discrepar!: ya sea presidente de un Jurado o simple juntaletras, siempre habrá algún guardián de la virtud dispuesto a señalarle, cuando no directamente a organizarle un pequeño linchamiento digital. Confieso que cada vez me resulta más difícil tener presente que un Festival de cine debería servir para descubrir películas, propiciar conversaciones y permitir que cada espectador saque sus propias conclusiones, no para convertirse en un califato de acreditados, invitados VIP y contactos de pasillo. En ocasiones parece que lo verdaderamente importante no es lo que ocurre en la pantalla, sino quién ha conseguido entrar en la sala, a qué premiere le han invitado, con quién se ha fotografiado y cuántos seguidores ha conseguido sumar en las redes sociales. Al menos, sobre el papel, la cosecha veneciana de este año promete: llegan los nuevos trabajos de Werner Herzog, Stéphane Brizé, Danny Boyle, Martin McDonagh, Nanni Moretti, Lance Oppenheimer, Hirokazu Kore-eda y Florian Zeller. Ahora queda lo más difícil: descubrir cuáles son realmente buenas y cuáles solo lo parecen después de pasar por el filtro de la corte veneciana.




