Cine en serie: "Secret service", o el inconfundible aroma del espionaje a lo británico
Querido Teo:
La serie se inicia con una sucesión de imágenes que define muy bien "Secret service". Una casa de familia en el oeste de Londres. Un padre buscando el teléfono. Unos adolescentes comenzando la mañana como si cada minuto les molestara. Ropa mojada donde no debería haberla. Un lavavajillas a medio cargar. La vida doméstica, en fin, con ese heroísmo modesto de cualquier día laborable. Y, pocos minutos después, la madre abre un cajón, saca una pistola y revisa varios pasaportes. La frontera entre la familia y el Estado acaba de quedar borrada. A partir de ahí, nos sentimos en terreno conocido, incluso abierto a ese humor tan inglés que afirma que se reconoce a un espía británico en el extranjero porque es el único que intenta pasar desapercibido haciendo cola correctamente. Estamos otra vez en el espionaje británico, ese territorio donde una taza de té combina con mensajes cifrados, los topos parecen tener un club con corbata propia y se puede intentar arruinar un país sin levantar una ceja.




