Algunos dicen que Almodóvar ha perdido el sentido del humor que le hizo popular en los 80, y él mismo lo achaca a una madurez personal y creativa que le lleva a escribir otro tipo de historias más duras, dramáticas y reflexivas. "Los abrazos rotos", que llega hoy a los cines, no engrosará la nómina de comedias de Almodóvar, pero gracias a ella ha surgido un cortometraje refrescante y original que se llama “La concejala antropófaga” en el que el manchego da rienda suelta a ese humor gamberro y desternillante al que nos tenía acostumbrado hace unos años.
Aprovechando los escenarios y decorados de “Los abrazos rotos” ha aprovechado, casi sobre la marcha, para rodar un corto protagonizado por Carmen Machi, que tiene toda la pinta de convertirse en una “chica Almodóvar” muy presente en los próximos proyectos del realizador de “Todo sobre mi madre”.
Se trata de un monólogo de siete minutos en el que Machi encarna una concejal de Asuntos Sociales del Ayuntamiento de Madrid que ofrece su particular visión sobre el sexo y la antropofagia. Un auténtico recital de Carmen Machi que le permite desplegar su gran comicidad. El corto es un buen aperitivo antes de meternos en el cine a ver “Los abrazos rotos” y, por ello, te invitamos a que lo disfrutes...
Dinero, sexo, maternidad, lucha libre, precariedad, algoritmos y Michelle Pfeiffer devorando escenas como si llevara años esperando este papel. Con esos ingredientes aterriza esta serie, de esas que parecen imposibles sobre el papel y, sin embargo, funcionan con una precisión sorprendente. La nueva ficción creada por David E. Kelley a partir de una novela de Rufi Thorpe sabe perfectamente que quiere contar una historia dramática afilada, contemporánea y bastante valiente sobre una joven madre soltera que intenta sobrevivir en Estados Unidos monetizando su intimidad en internet mientras el mundo (familia, economía, hombres, algoritmos y hasta su propio cuerpo) parece conspirar contra ella. Y sí, dicho así suena a que la serie quiere hablar de demasiadas cosas; lo sorprendente es que las habla casi todas bien.
El 30 de septiembre de 1955, James Dean conducía su flamante Porsche 550 Spyder, recién adquirido y bautizado con el irónico apodo de "Little Bastard". Se dirigía a participar en una carrera automovilística en Salinas (California), acompañado por su mecánico, Rolf Wütherich. Apasionado del volante y de la velocidad, Dean devoraba kilómetros con la excitación propia de quien sentía que la carretera era un territorio donde podía rozar el límite entre la vida y la muerte. Poco antes de las 17:45 horas, en la intersección de la Ruta 46 con la Ruta 41, cerca de Cholame, el ligero y exclusivo Porsche chocó frontalmente con un Ford Tudor 1950 conducido por Donald Turnupseed, un joven estudiante de 23 años. Dean no tuvo tiempo de esquivar el impacto y se llevó la peor parte. Wütherich sobrevivió con heridas graves, Turnupseed apenas sufrió lesiones leves, pero el actor fue declarado muerto poco después de llegar al hospital de Paso Robles. Tenía solo 24 años.
Hay series que te atrapan por la premisa y otras que te ganan por el lugar. "El último refugio" juega a las dos cosas. Te vende una huida y un entorno original... y descubres que es una ratonera múltiple. Bajo la apariencia de thriller criminal con ecos de comedia negra, esta producción australiana convierte la costa salvaje y hermosa de Tasmania en amenazante, un sitio donde esconderse parece una buena idea… durante el tiempo que dura el primer capítulo. Después ya no esconderías ahí ni una bicicleta con candado.
Margo Channing acaba de terminar una de sus rutinarias funciones teatrales. Aunque lo disimula, está exhausta. Sabe que ha llegado a esa edad crítica, implacable con las mujeres y aún más con aquellas que nunca han destacado por su obediencia. Su vida es el teatro, y ese compromiso la ha convertido en una de las principales estrellas de Broadway. Se ha entregado en cuerpo y alma a su oficio, disfrutando de una existencia cómoda y espléndida, rodeada de una cohorte de admiradores y súbditos. Más allá de eso, no hay nada… o mejor dicho, le aterra descubrir qué hay. Esa noche se presenta decisiva. Karen Richards, su íntima amiga y esposa del dramaturgo Lloyd Richards, le ha traído a una admiradora: una joven llamada Eva Harrington, que no es nueva en sus funciones. Ha sido una espectadora habitual, un detalle que le permite acceder al camerino de Margo, un espacio únicamente reservado a la élite. Eva confiesa ser una de las muchas viudas que dejó la Segunda Guerra Mundial en el corazón de los Estados Unidos y que ha encontrado refugio en el teatro, especialmente en el extraordinario talento de Margo Channing, cuya fortaleza escénica le sirve de estímulo para seguir adelante. Como la gran diva que es, Margo, siempre deseosa de tener frente a sí a alguien que le recuerde lo maravillosa que es, le ofrece a Eva la oportunidad de convertirse en su asistente personal. La joven parece servicial, sumisa… pero Margo ignora que Eva está dispuesta a arrebatarle su lugar en la cima.