Algunos dicen que Almodóvar ha perdido el sentido del humor que le hizo popular en los 80, y él mismo lo achaca a una madurez personal y creativa que le lleva a escribir otro tipo de historias más duras, dramáticas y reflexivas. "Los abrazos rotos", que llega hoy a los cines, no engrosará la nómina de comedias de Almodóvar, pero gracias a ella ha surgido un cortometraje refrescante y original que se llama “La concejala antropófaga” en el que el manchego da rienda suelta a ese humor gamberro y desternillante al que nos tenía acostumbrado hace unos años.
Aprovechando los escenarios y decorados de “Los abrazos rotos” ha aprovechado, casi sobre la marcha, para rodar un corto protagonizado por Carmen Machi, que tiene toda la pinta de convertirse en una “chica Almodóvar” muy presente en los próximos proyectos del realizador de “Todo sobre mi madre”.
Se trata de un monólogo de siete minutos en el que Machi encarna una concejal de Asuntos Sociales del Ayuntamiento de Madrid que ofrece su particular visión sobre el sexo y la antropofagia. Un auténtico recital de Carmen Machi que le permite desplegar su gran comicidad. El corto es un buen aperitivo antes de meternos en el cine a ver “Los abrazos rotos” y, por ello, te invitamos a que lo disfrutes...
Desde la plataforma Amazon Prime se puede recuperar la cinta danesa "Reencuentro en París" (2022), trabajo de Niels Arden Oplev ("Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres") que no pasó por salas. Una disección sobre una mujer que padece esquizofrenia y que acaba construyendo, a partir de un viaje a París tan revelador como necesario para sanar heridas, un relato amable, emotivo e inspirador a través de puentes como la comprensión y la empatía.
Stella Maria Sarah Miles Franklin, de la que probablemente sabíamos poco o nada hasta llegar aquí, escribió "Mi brillante carrera" cuando todavía era adolescente y consiguió publicarla en 1901, con apenas 21 años, firmando simplemente como Miles Franklin. El libro estaba tan cerca de sus propias experiencias, de su familia y de determinadas personas de su entorno que muchos lectores lo tomaron por una autobiografía apenas disimulada. Aquella notoriedad terminó resultándole tan incómoda que retiró la novela de circulación, y hubo que esperar hasta 1966 para recuperarla. Desde entonces forma parte de los clásicos más respetados de la literatura australiana.
A sus 23 años, River Phoenix estaba en la cima de su carrera y completaba la transición de estrella juvenil, ídolo de la generación noventera del Nuevo Vale y el más guapo y aclamado por las carpetas en celo de la época, a actor respetado. La crítica lo consideraba el heredero natural de James Dean y había celebrado especialmente sus trabajos en "Un lugar en ninguna parte" (1988), por la que fue nominado al Oscar, y "Mi Idaho privado" (1991). Al mismo tiempo, proyectaba una imagen prácticamente impoluta y se había convertido en un referente para los profetas de la vida sana: era vegano, miembro destacado de PETA y estaba muy implicado en causas humanitarias, cuando la defensa de estas cuestiones todavía no constituía una estrategia de marketing perfectamente orquestada por las agencias de representación. En definitiva, si entonces hubiera existido Google y hubiéramos buscado "tío sano", probablemente nos habría aparecido River Phoenix.
Nicole Kidman recibió el siglo XXI consagrándose como la mejor actriz de Hollywood, y no es una exageración. Por un lado, encarnaba a la perfección el canon de estrella glamourosa, garantía de publicidad y una de las presencias más elegantes en cualquier alfombra roja; por otro, demostró que no había activado el piloto automático, sino que se sentía especialmente cómoda en manos de los directores más exigentes. Fue nominada al Oscar por el musical "Moulin Rouge" (2001), ganó la estatuilla por encarnar a Virginia Woolf en "Las horas" (2002), sobrevivió al rodaje con Lars Von Trier, el director más sádico en activo, de "Dogville" (2003) y protagonizó "Reencarnación" (2004), de Jonathan Glazer, en la que interpretó a una viuda convencida de haber encontrado a su difunto esposo en un niño de diez años.